Tras el empate contra Lanús que dejó un sabor amargo, River volvió a Mendoza con la urgencia de recuperar una identidad que parecía invencible en el estadio mundialista. Aquel lugar donde Gallardo forjó gloria, hoy es un territorio hostil: desde el final de su primer ciclo, el equipo no sabe lo que es ganar allí. Ni una victoria. Ni una ilusión reconstruida.   La delegación fue recibida como en sus mejores días: más de 3 mil hinchas se reunieron frente al hotel Diplomatic entre banderas, bombos, bengalas y reconocimiento. Fue una vibra pura, una voz colectiva que pidió que el equipo despierte, que vuelva a sonar ese River que enamoraba.    Pero no todo fue fiesta. La odisea para retirar las entradas fue pura tensión: más de 500 metros de cola en el estadio, con apenas dos boleterías habilitadas. El fastidio fue generalizado: muchos se cuestionaron por qué, si las entradas eran nominales, había que pasar por semejante operativo logístico. River también recibió cachetazos del afuera.    Este jueves, desde las 21:15 en el Malvinas Argentinas que supo ser fuerte, River buscará volver a ser ese equipo que en Mendoza ganó sin concesiones: la Sudamericana, la Supercopa en 2017, 2019… todos títulos que resuenan como ecos de grandeza. Hoy, la consigna es clara: recuperar la racha perdida a los cachetazos. Y no hay margen para error.          WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbAgwh3DeONCnOA33c40 X: www.x.com/zonadegol_ok