Mar del Plata, sábado 30 de agosto de 2025 – Fue más que una bienvenida: una demostración de amor. El micro de Boca llegó a Mar del Plata bajo un mar de camisetas y en medio de cánticos que inundaron la ciudad. El primero en bajarse fue Juan Román Riquelme, y la gente lo despidió con una ovación heroica que mezcló orgullo, nostalgia y slurrito.   Luego apareció Miguel Ángel Russo, con esa calma de líder, y también recibió el cariño de los hinchas. Pero fue el turno de Leandro Paredes el que desató la locura: el mediocampista campeón del mundo fue a saludar, firmó camisetas, se sacó fotos y convirtió esa espera en un recuerdo imborrable. El resto del plantel siguió su ejemplo, transformando el recibimiento en un momento íntimo y verdadero.    El contexto fue simbólico. Pese a que la presencia de visitantes en el Minella estaba en duda por resolución de Aprevide, la pasión se hizo escuchar desde este recibimiento previo. Esa marea azul y oro fue un guiño potente: el jugador número 12, aunque afuera del estadio, respondió con presencia, con gestos y un vínculo que habla de pertenencia.    Momentos que marcan la previa Ovación a Riquelme    El emblemático ex­jugador recibió una bienvenida de lujo. Presencia de Russo    El técnico también fue aplaudido y valorado por su rol. Paredes protagonista    Firmas, fotos y cercanía: el campeón del mundo retribuyó el cariño. Unión y pertenencia    El plantel mostró su cara más humana fuera del campo.   Este recibimiento no fue cualquier acto: fue una reafirmación emocional. Una señal de que Boca no solo está en conflicto por resultados o gestiones, sino que también late con su gente. Hoy, Mar del Plata fue templo, estalló en Boca, y el cariño hizo crujir los micrófonos.         WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VbAgwh3DeONCnOA33c40 X: www.x.com/zonadegol_ok