A los 51 minutos del encuentro, Maradona abrió el marcador con una acción polémica que burló al arquero Peter Shilton. Apenas cuatro minutos más tarde, el capitán argentino tomó la pelota en campo propio, dejó atrás a medio equipo inglés con una sucesión de gambetas magistrales y definió ante la salida del arquero para sellar una obra maestra que quedó inmortalizada por el relato de Víctor Hugo Morales y su histórica frase: “Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”. A cuatro décadas de aquella tarde inolvidable, la historia sigue despertando emociones. Días atrás se estrenó en Argentina el documental "El Partido", presentado previamente en el Festival de Cannes, que revive el histórico duelo entre argentinos e ingleses y muestra testimonios e imágenes inéditas de uno de los encuentros más emblemáticos de los Mundiales. La cobertura periodística de la época también quedó en la historia. Con textos de Cayetano Ruggieri y las telefotos de Pablo Fornells, los enviados especiales de Crónica reflejaron toda la emoción de aquella jornada. La tapa del diario del lunes 23 de junio llevó un título que resumió el sentimiento popular: “Maradonazo. RIP. Malvinas 2 - Ingleses 1”. Allí aparecían las imágenes de los dos goles de Diego y una frase que exaltaba el nivel de una Selección que avanzaba hacia la gloria. El suplemento deportivo Estadio también rindió homenaje a la actuación del capitán argentino con una portada que decía: “De la mano de Diego, triunfo y semifinalista: ¡Dios Salve a Argentina!”. La imagen principal mostraba el segundo tanto de Maradona y el epígrafe destacaba que se trataba de “la obra cumbre del genio”, una definición que con el paso de los años no hizo más que reafirmarse. El triunfo sobre Inglaterra tuvo además una carga simbólica especial, apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas. Aquella victoria deportiva fue vivida con una intensidad única por millones de argentinos, y terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más emocionantes de la historia del deporte nacional. Cuarenta años después, las imágenes siguen intactas, el relato continúa estremeciendo y el “Barrilete Cósmico” permanece volando en la memoria colectiva. Porque aquella tarde en México no fue un partido más: fue el día en que Diego Maradona alcanzó la eternidad y le regaló al fútbol una de sus obras más perfectas.