Agustín Marchesín atraviesa uno de los momentos más difíciles desde que llegó a Boca, pero ya tiene decidido qué pretende hacer cuando termine su recuperación. Mientras continúa trabajando para dejar atrás la grave lesión que sufrió en abril, el arquero tiene la intención de renovar su contrato y permanecer en el Xeneize durante 2027. El vínculo del experimentado guardameta vence en diciembre y, hasta el momento, no existieron conversaciones formales entre las partes para extenderlo. La prioridad de Marchesín sigue siendo completar correctamente la rehabilitación de la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha y volver a estar en condiciones de competir. La lesión se produjo en abril, durante el encuentro frente a Barcelona de Ecuador por la Copa Libertadores. Marchesín era por entonces el arquero titular de Boca y debió abandonar el campo con claros gestos de dolor. Los estudios posteriores confirmaron la gravedad y prácticamente terminaron con su temporada. Desde entonces transcurrieron poco más de cinco meses y el ex Lanús continúa cumpliendo cada etapa de recuperación. El objetivo es volver a estar plenamente disponible para la pretemporada de 2027, aunque antes deberá resolver una cuestión fundamental: su continuidad en el club. El escenario deportivo que encontrará cuando reciba el alta será completamente diferente al que dejó. Boca salió al mercado después de su lesión y desembolsó alrededor de cuatro millones de dólares por Álvaro Montero, quien se adueñó del arco y respondió con actuaciones importantes. El colombiano incluso comenzó a ganar protagonismo en encuentros decisivos. Fue determinante en la clasificación por penales frente a Vélez por la Copa Argentina y también tuvo intervenciones importantes en la serie ante San Pablo que depositó al equipo de Rodolfo Arruabarrena en las semifinales de la Copa Sudamericana. Eso significa que, incluso si consigue renovar, Marchesín deberá volver a competir por una titularidad que antes de su lesión parecía indiscutible. La presencia de Montero cambió la estructura del puesto y obligará al cuerpo técnico a tomar decisiones durante la próxima temporada. La situación también podría generar movimientos entre los otros arqueros del plantel. Actualmente Boca cuenta con Montero, Marchesín, Leandro Brey y Javier García. Si todos permanecieran en 2027, serían cuatro futbolistas para una misma posición. En ese contexto, Brey podría buscar continuidad mediante un préstamo. El juvenil necesita minutos para continuar desarrollándose y la presencia de dos arqueros experimentados por delante podría reducir considerablemente sus posibilidades. Los números de Marchesín desde su llegada reflejan el lugar que había conseguido antes de lesionarse. Arribó procedente de Gremio en enero de 2025 y disputó 54 partidos con la camiseta de Boca, consiguió 23 vallas invictas y recibió 40 goles. Siempre que estuvo disponible fue titular. Su deseo ahora es tener una nueva oportunidad. Marchesín quiere completar la rehabilitación, renovar su vínculo y demostrar que todavía puede competir por el arco de Boca. La decisión del futbolista está tomada, pero falta conocer cuál será la postura de la dirigencia cuando llegue el momento de sentarse a negociar. El análisis de Zona de Gol La situación de Marchesín plantea una decisión interesante para Boca porque no se trata simplemente de determinar si un arquero de 38 años continúa o se marcha. Antes de lesionarse era titular indiscutido y el club debió realizar una inversión importante para cubrir una ausencia que iba a extenderse prácticamente durante toda la temporada. Montero aprovechó esa oportunidad y consiguió algo fundamental: transmitir seguridad rápidamente. Por eso, cuando Marchesín vuelva a estar disponible no necesariamente recuperará el puesto que tenía antes de romperse los ligamentos. Tendrá que competir nuevamente. Para Boca también existe una cuestión de planificación. Mantener cuatro arqueros puede resultar excesivo, especialmente si Brey necesita jugar para no frenar su crecimiento. La eventual renovación de Marchesín probablemente obligará a reorganizar el puesto durante el próximo mercado. Marchesín ya hizo su elección: quiere seguir en Boca. Ahora tendrá que terminar su recuperación y esperar la decisión del club. Después, si finalmente renueva, comenzará otra batalla completamente deportiva: recuperar dentro de la cancha el lugar que perdió por aquella lesión.